Maria Colombo

¿Cómo fue tu contacto con el arte?

Yo tengo recuerdos muy vívidos de mi mamá y mi papá trabajando mucho con sus manos. Mi mamá todo el tiempo inventando manualidades, cosas para la casa; y mi papá tenía una mesa de luz, literalmente, en donde acomodaba letras con una pincita, así se hacía el diseño gráfico en ese momento.
Lo más académico del arte vino mucho después. Ibamos a exposiciones, les preocupaba que tuviéramos un mundo amplio, para decirlo de alguna manera. Eso era muy amoroso. Pero nunca tuve una verdadera inclinación artística, no dibujé seriamente hasta que no entré a la escuela de Teatro en La Plata. Mi formación fue como escenógrafa y el teatro fue como un paraguas: trabajar para otros, encauzar todo en un diseño de escenario era un lugar seguro. Pero cuando conocí la casa de Gabriela Aberastury cambió mi perspectiva: me fascinó el taller, el óleo, el espacio ancho de soledad para trabajar, todo eso me determinó hasta hoy.

¿Qué es ser artista para vos?

Hay algo que es un poco compulsivo, no lo puedo explicar. Es como la parte más primitiva. Está ahí, una fuerza insistiendo para empujarme al taller. Eso es un misterio para mí. La parte del proceso que está a mi alcance me gusta controlarla; parar y preguntarme cada pasito, cada cambio, cada gesto, pequeño o grande. Me gusta poner obstáculos a mi labor, que no sea un devenir fluido. Siempre siento que puedo volver a preguntar, volver a rodear la obra para darle la oportunidad de ser de otra manera. Esto puede ser interminable por lo cual tengo que hacer acuerdos conmigo misma constantemente. En parte, supongo que tiene que ver con mis inseguridades y manías, en parte, esa limitación autoimpuesta es algo que disfruto muchísimo.

¿Como es tu forma de trabajar?

Busco muchísimas referencias. Me encanta desglosar, armar cuadros, hallar resonancias. Necesito que las bambalinas de la obra sean algo muy muy determinado: poder reconstruir ese camino a la inversa una vez que la pieza se configura es fundamental para mí. Los dibujos, los bocetos en pequeña escala, todo eso que es la obra antes de ser la obra, tiene que estar muy claro. Las imágenes, historias, sucesos en los cuales me referencio los estudio …hasta cierto momento. Después hay que olvidarlos.
Pero soy muy concreta, no creo que haya algo del universo de la inventiva en mi proceso. Mis piezas siempre parten de algo que ví, digo que ví porque generalmente son imágenes: de mi vida cotidiana, de las historias del arte. Sensaciones muy específicas que para mí tienen esa forma. Las imágenes me fascinan. Me atrapan y me obsesiono. Me cuesta muchísimo salir de ese mundo, abandonar la pesada sensación que muchas veces me dejan. Me sumergen en una especie de mutismo muy denso, muy solitario en el cual no entra el lenguaje, como un espacio sin mediación, desnudo y primitivo. Me quedo como embotada. Antes de entrar físicamente al taller necesito tener muchos de estos pensamientos y sensaciones ordenados, despabilarme de ese estado. Luego, viene la conexión con el material, el modelado, la espera. El diálogo y discusión que se puede generar con la propia obra. Ahí soy muy paciente. Espero las pistas que la pieza me pueda dar. Entiendo que a veces la obra es generosa y otras veces no tanto. Entiendo que a veces yo misma estoy más receptiva y otras veces menos. Es una labor de distancia.

¿Cómo describirías tu obra?

Me interesa pensarla desde la escultura, desde ese espacio-tiempo. En la escultura el proceso está constantemente interrumpido por procedimientos: moldes, pedestales, materiales que se secan y cambian. Cosas muy técnicas. Es una marcha muy solapada, indirecta. Las cuestiones acerca de cómo mostrar y cómo ver una pieza en tres dimensiones me ocupan mucho tiempo de trabajo.
Pienso que la forma es fundamental. Ahí me detengo muchísimo y la investigo a fondo, desde todos los ángulos que puedo, pruebo mucho antes de decidir. Si la pieza funciona formalmente entonces encuentro el camino hacia el color, hacia la disposición en el espacio. La forma resuelve mucho de lo conceptual también. Me interesa que mis piezas mantengan de alguna manera, una relación con lo extraño. Como si fueran síntesis de algo propio y algo ajeno, algo humano y algo alienígena. Inventar un objeto en el cual lo familiar se torne ligeramente extranjero.

¿A qué artistas admirás?

Admiro y me dan mucha envidia (con honestidad) los artistas que incorporan el humor en sus trabajos. Y aquellos que pueden hablar y encontrar giros del lenguaje para discurrir sobre su obra, usar el lenguaje como una pieza más.

¿Te hubiese gustado vivir alguna otra época?

No sé si gustado…pero me interesa muchísimo la Edad Media, una época en la cual lo artefactual se estableció de una manera muy particular y eso configuró maneras nuevas de decir, hacer y pensar.

¿ A qué artista te hubiese gustado conocer?

A muchísimos, a casi todxs. Especialmente aquellxs de los cuales no hay registros fílmicos. Y de los más contemporáneos quisiera haber pasado una tarde en el taller de Judith Scott, observándola trabajar en silencio.

¿Qué defectos le encontrás a la institución arte en el presente?

Sería lindo que fuese más abierta, más dispuesta a la novedad, y sin duda más grande: espacios (institucionales y privados) con presupuestos reales para exponer, más apoyos para producción. Cosas que ayuden a comprar tiempo, que es algo fundamental para pensar y trabajar.

¿Identificás alguna tendencia en particular en el arte hoy?

No. Soy muy mala teorizando sobre estos temas.

¿ En qué estás trabajando ahora?

Estoy haciendo bocetos de nuevas esculturas. Soy muy muy lenta hasta que encuentro el ímpetu de una forma que me convoca. En este momento (un momento impensado de tiempo en casa, algo que yo generalmente no tengo) acabo de volver de una residencia. Asique necesito reconstruir, levantar columnas y cimentar nuevamente el proceso de mi trabajo. Reflexionar sobre esa experiencia, mirar lo que hice para poder criticarlo, redefinirlo. Después de una labor muy intensa necesito desacelerarme, de alguna manera. Volverme más básica, concentrarme en otras cosas para establecer una distancia con la experiencia que recién pasó. Y, de pronto, esta cuarentena me dio días que se suman para volver sobre mis pasos y poder hacer cosas impensadas, que sacudan un poco mi proceso de trabajo.

 Tus preferidos:

3 libros preferidos que recomendarías

La novela luminosa, de Mario Levrero.
Me gusta mucho como escribe Siri Hustvedt sobre casi cualquier tema y su manera de tratar el lenguaje e involucrarse.
Y las crónicas y relatos cortos: en un arco amplio que puede ir desde John Cheever hasta Hebe Uhart.

3 obras maestras (esas que vimos alguna vez en libros o museos y no podemos olvidar)

A mi me impactó mucho The Rose, de Jay DeFeo, fue un golpe de entendimiento ver esa obra.
De muy chica me acuerdo que los monstruos de Berni me generaban fascinación: un miedo muy arcaico pero no podía dejar de mirarlos.
Y después una exposición: “Las manos del pueblo brasileño”, sobre toda la artesanía brasileña, objetos, tecnologías e imaginería. Increíble.

3 personas en instagram que seguis porque te divierten o te inspiran

Sigo galerías, museos, espacios, etc. Me gustan esos perfiles.
Me encanta el instagram de artistas como JP Dordolo y Martina Krapp.
Hay una cuenta qué se llama HipDict que me divierte mucho. Espacio Nixso me gusta muchísimo también pedagógicamente, aprovecho sus tutoriales y los recomiendo.

¿Como es tu domingo ideal?

Perrxs, novio, pasto.

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